Existe una redefinición profunda en el orden económico internacional, con desaceleración y tensiones comerciales y financieras; mientras que la banca de desarrollo cumple una función muy importante como complemento estratégico donde el mercado no llega, según se expuso en la 56.ª Asamblea General de Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo (ALIDE), que se desarrolla en Asunción hasta este viernes.
En la sesión preliminar del encuentro más relevante del sistema financiero de desarrollo -que reúne a más de 200 participantes de más de 80 instituciones y 30 países- Manuel Ochipinti, presidente del Banco Nacional de Fomento (BNF), entidad anfitriona, fue nombrado presidente de la 56.ª Asamblea General de la ALIDE.
El inicio de las exposiciones correspondió a Juan Cuattromo, presidente de ALIDE, quien habló de un tiempo de redefinición profunda en el orden económico internacional, con desaceleración y tensiones comerciales y financieras; en tanto que la región de América Latina y el Caribe atraviesa un crecimiento insuficiente, con brechas productivas y profundas desigualdades.
Ante este escenario, se preguntó cómo financiar el desarrollo con mayor incertidumbre y menor espacio de maniobra, frente a lo que reafirmó el fortalecimiento del papel estratégico de la banca de desarrollo: “La banca de desarrollo cumple una función muy importante, como complemento estratégico donde el mercado no llega”, apuntó.
El titular del organismo regional citó también las oportunidades para la banca de desarrollo en la transformación energética y digital, la relocalización de cadenas productivas y los sistemas de agroalimentación sostenibles.
A su criterio, innovar no solo es adoptar tecnología, sino repensar instrumentos financieros, incorporar inteligencia de datos y desarrollar nuevos esquemas de garantía; mientras que invertir significa -según expuso- orientar recursos a sectores que eleven la productividad y fortalezcan la resiliencia económica.
ANCLAR INVERSIONES
En su presentación, Manuel Ochipintti, presidente del BNF, enfatizó en que los bancos de desarrollo no son actores de última instancia: “Somos los primeros llamados a movilizar recursos hacia donde el mercado solo llegaría tarde, o no llegaría”, destacó.
En ese sentido, el principal responsable de la entidad puntualizó que el BNF tiene la responsabilidad de estructurar los instrumentos financieros que anclen inversiones en el territorio, que las vinculen con proveedores locales y que las conviertan en empleos de calidad para los paraguayos.
“Somos aliados del progreso integral, además de puente entre las políticas públicas y las necesidades reales de la gente, actores en la construcción de una región más justa, más productiva y más sostenible”, refirió al tiempo de mencionar que en la nueva frontera de la banca pública de fomento es indispensable no solo prestar, sino construir cadenas de valor que duren generaciones.
Para Óscar Lovera, Ministro de Economía y Finanzas, América Latina no enfrenta solo brechas de financiamiento, sino de infraestructura, innovación e inclusión. “Ante ello, la banca de desarrollo tiene un papel estratégico insustituible”, sostuvo.
A su criterio, las micro, pequeñas y medianas empresas merecen una atención especial; mientras que los instrumentos financieros no deben medirse por el volumen de recursos colocados, sino por el impacto real en la producción, empleo y calidad de vida.
"El acceso al crédito constituye la condición para ampliar oportunidades y fortalecer las capacidades productivas", contempló igualmente como idea primordial.
El titular del Banco Central del Paraguay (BCP), Carlos Carvallo, también expuso ante los presentes, destacando que ante una economía internacional desordenada, la de Paraguay es ordenada con el fin de cumplir los compromisos más estrictos, con un PIB potencial por encima del 4%.
“La credibilidad es la base del éxito de las políticas económicas; ello implica la certeza percibida por los agentes económicos y ciudadanos de que el BCP podrá controlar la inflación", indicó al tiempo de sostener que el mundo actualmente es más incierto, complejo y volátil; por lo que la lectura en Paraguay es que se debe anteponer tres principios: racionalidad, prudencia y predictibilidad.
MUNDO VOLÁTIL
La conferencia de apertura “América Latina: Desafíos en un mundo volátil”, responsabilidad del destacado economista Carlos Fernández Valdovinos, versó en torno a las políticas públicas que deben incentivar el crecimiento de la productividad, favorecer la inversión en infraestructura física y digital, mejorar los marcos regulatorios y, sobre todo, promover un financiamiento adecuado.
Sobre el impacto en la actividad económica, indicó que en el corto plazo variará mucho de un país a otro; pero el impacto en la inflación es mucho más uniforme, porque aumentará para todos.
“Es de esperar que el aumento de la incertidumbre (principalmente si es prolongado) frene el crecimiento al reducir la inversión, la contratación de trabajadores y el gasto de los consumidores en bienes duraderos”, explicó además.
Mañana, jueves, proseguirá la asamblea con la presentación de temas como “Innovación con propósito: el rol de la banca en el desarrollo de emprendimientos de alta productividad”, a cargo de María Epifanía González, Miembro Titular del Directorio de Banco Atlas; una segunda sesión plenaria con el tema “De la innovación y adopción tecnológica al impacto: fomentar emprendimientos de alta productividad” y la conferencia “El trípode regulatorio para una economía sostenible”, a cargo de Daniel Schydlowsky, Ph.D. en Economía y experto en regulación bancaria y banca de desarrollo, entre otras exposiciones.