Como es tradicional cada 14 de mayo, la Catedral Metropolitana fue escenario del Te Deum en conmemoración del aniversario de la Independencia Nacional. La ceremonia litúrgica reunió a autoridades estatales, representantes de las Fuerzas Armadas y miembros del cuerpo diplomático, además de fieles que acudieron a la oración por la patria.
En su mensaje, el Monseñor Pierre Jubinville, Obispo de San Pedro y Presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya, hizo hincapié en el valor de la esperanza como una fuerza presente y activa en la vida de las personas, especialmente en contextos marcados por la pobreza, la precariedad y la desconfianza en las instituciones.
“La esperanza no se oxida. Es dura, difícil de tragar, pero no se entrega”, expresó, aludiendo a la resiliencia del pueblo paraguayo.
La homilía también abordó una mirada crítica sobre la concepción de progreso. Según dijo, muchas veces se persigue un futuro idealizado a costa de borrar el pasado, ignorando que en la memoria también hay una fuente de aprendizaje, sanación y dignidad. “Contar el pasado con esperanza nos aleja de los mensajes simplistas de glorificación o autojustificación”, afirmó.
El mensaje resonó con el lema del año jubilar que vive la Iglesia Católica en 2025, “Peregrinos de la esperanza”, que busca inspirar reflexión, oración y acción concreta. En ese sentido, el obispo llamó a reconocer las heridas históricas —como el colonialismo, las guerras y la dictadura—, pero también a mirar el presente con mayor compasión, superando divisiones y jerarquías sociales.
“La esperanza no es una promesa vacía, sino una fuerza que arraiga, sostiene y motiva”, concluyó.